Con un templo colmado de fieles y un ambiente de recogimiento, esperanza y compromiso cristiano dimos inicio a la Semana Santa, el pasado 29 de marzo, Domingo de Ramos.
Tras la bendición de los ramos y la proclamación de la Pasión del Señor, nuestro párroco, padre Andrés Moro, invitó a vivir estos días con una mirada interior, dejándose interpelar por el amor de Cristo.
Planteó con fuerza preguntas que buscan tocar el corazón de cada creyente: qué me invita hoy el Señor a entregar y qué debo ofrecerle para poder resucitar con Él al final de esta Semana Santa.
Asimismo, el padre Andrés animó a contemplar el sentido profundo del ramo bendecido, como un signo concreto del amor de Jesús, que ha entregado su vida y ha resucitado por cada uno.
En ese contexto, invitó a cuidar este signo como un verdadero recuerdo de fe, subrayando que la vida cristiana se juega en lo cotidiano.
El padre Andrés advirtió que una fe que solo aparece en momentos de necesidad no es verdadera fe, sino que corre el riesgo de transformarse en superstición.
Por últmo invitó a vivir estos días santos como una experiencia de amor, dejándose transformar por Aquel que dio la vida por cada uno.
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