En la Campaña de Cuaresma de Fraternidad, la Iglesia nos invita a mirar con gratitud a quienes han recorrido más camino en la vida: los adultos mayores.
“Bienaventurados los viejos, porque en ellos habita la memoria, sabiduría y futuro” es el lema de la campaña que nos recuerda que ellos son un verdadero tesoro. En sus historias y en su experiencia se conserva la memoria viva de nuestras familias y de la Iglesia.
En ese espíritu, la cajita de Cuaresma de Fraternidad se convierte en un signo concreto de generosidad y que nos permite vivir con mayor profundidad la oración, el ayuno y la limosna.
Se trata de una alcancía que puedes llevar a tu hogar para depositar una ofrenda como gesto de amor y compromiso con las personas mayores que más lo necesitan.
Las alcancías pueden retirarse en el templo al asistir a Misa o en la secretaría parroquial. Podrás aportar dinero hasta iniciar Semana Santa proque luego deben ser devueltas.
Transforma esos pequeños gestos cotidianos de oración y ayuno en ayuda real para muchos adultos mayores del país.